manuel vilas: una sola vida: capitalismo

 

 

 

manuel vilas

una sola vida

lumen 2022

 

 

 

capitalismo

 

 

 

La mejor verdad de nuestro tiempo es el capitalismo: su

naturaleza hermética, su inmortalidad, su compleja maquinaria

sanguinaria, su poder omnímodo, su universalidad, sus grandes

camuflajes, su amor por el comunismo, su enamoramiento de

Lenin, su amor a la izquierda moderada, radical y ultra, su amor

al terrorismo, su amor al cristianismo, su amor al islam, su amor

al ateísmo, sus besos dorados a todos cuantos dicen combatirlo,

su vieja historia de ya aburrido amor con la derecha política

occidental, su amor al mundo del trabajo, su amor a los actos

solidarios con el Tercer Mundo, su amor a la vacuna del sida, y a

las vacunas del covid, su amor a todas las vacunas, su amor a los

que luchan por un mundo mejor, su amor a la nobleza humana,

su imposibilidad de combatirlo, sus grandes construcciones

artísticas, sus grandes novelas, sus grandes edificios

arquitectónicos, sus grandes pintores, sus grandes músicos, sus

grandes filósofos, que tanto lo amaron porque dio sentido a sus

meditativas existencias.

 

 

Cuantos dicen rechazarlo son los que más lo aman, acuérdate

siempre de eso. Los que lo niegan lo adoran.

 

 

Vive en todas partes.

Está en todos los sitios.

 

Esa gente que se hace la longui a la hora de pagar las cervezas

de los amigos en un bar, allí está Él.

 

Esa gente que habla de proyectos políticos progresistas desde

sus despachos de madera de caoba, allí está Él.

 

Esa gente que se manifiesta con convencimiento político

verdadero en las calles, pero que con el mismo convencimiento

verdadero consultan sus saldos bancarios todos los días desde

modernas y divertidas aplicaciones de sus smartphones, allí está Él.

 

Esa compra de unas Ray-Ban, de un Volvo, de un Mercedes, de

unos Levi’s, a mitad de precio, el amor a las ofertas, a los precios

tirados, allí está Él.

 

Está en todas partes, su hálito nos alimenta la imaginación y

nuestro amor a la vida.

 

Todos somos el mismo hombre, la misma mujer.

 

Todos somos hijos del mismo padre y de la misma madre.

 

Su densa alegría quema nuestros corazones.

 

«¿Cuánto te han dado por esa novela, hijo mío?».

«¿Cuánto cobrarás si te dan ese ascenso, hijo mío?».

«¿Cuánto vale este piso que te has comprado, hijo mío?».

 

 

El capitalismo y la paternidad.

El capitalismo y la maternidad.

El capitalismo y el amor a los hijos.

El capitalismo y el éxito.

El capitalismo y la poesía.

El capitalismo y las relaciones de pareja.

El capitalismo y la pasión.

El capitalismo y el poliamor.

El capitalismo y la indefinición sexual.

El capitalismo y la revolución.

 

Su clamor es la vida misma.

 

Sus avances morales son nuestra modernidad.

 

Fuera de él, no hay nada.

 

Fuera de mí, no hay nada.

 

Hegemónico, absurdo, sexy, políglota, promiscuo, así soy yo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1 Comentario

  1. NdAlfonso

    Manuel Vilas nos presenta el capitalismo como lo que es:
    pura promiscuidad, capaz de aliarse con cualquier otra
    realidad, especialmente si parece o es contraria al capital.

    Y también nos hace caer en la cuenta de que esa actitud,
    esa gran sabiduría que es el capitalismo, inocula nuestras
    almas y nuestros cuerpos hasta en los menores detalles, en
    esos que nos pasan desapercibidos, y así nos dice, nos
    hace caer en la cuenta de que vamos a la manifestación contra
    cualquier exceso del capital mientras utilizamos sus más caros
    instrumentos, ay de nosotros.

    El capital como capitalismo está en todo, es todo, se infiltra
    en toda nuestra existencia hasta que nos iguala unos a otros
    y nos sustituye por lo que es su esencia: una propina, un poco
    de dinero suelto, unas monedas feas.

    NdAlfonso

    Responder

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