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había tres gatos…

 

Había tres gatos que no eran silvestres ni caseros.

Vivían en la bodega.

La bodega estaba lejos de la casa.

Yo iba hasta allá cuando las amas andaban cortando ajíes, que son de tul verde con el coágulo rojo dentro.

La amatista… brilla la pata de turquesa de que penden.

De esos gatos se dijo que comían mariposas y algo más absurdo se dijo… que comían moras.

Pero yo nunca lo comprobé.

Estos gatos eran llamados los indios.

Al verme, cada uno trepaba a un árbol y me miraba.

Así yo era observada desde tres lugares diversos.

Un día, uno de los gatos tuvo para mí intenciones sexuales y yo huí a través de los ajíes de encaje

y él volaba y caía a mis pies y volvía a volar y a caer a mis pies.

Me siguió en la larga caminata demostrando a cada instante su poder supremo e inútil…

 

 

 

 


 

 

 

 

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