Escúchalo aquí recitado por Tomás Galindo

 

 

marosa di giorgio

magnolia

el ángel

 

 

Marosa di Glorgio,
Los papeles salvajes
1` ed. 3′ relmp.
Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Adriana Hidalgo editora, 2021

Los papeles salvajes
Cuidado de la edición y notas
de Daniel García Helder

Magnolia

1965

A la memoria de mi abuela,
Rosa Arreseigor de Médicis,
a su alma de magnolia, de
agua, de ángel.

 

 

El ángel

 

Mi ángel ángel,
mi ángel mío,
ángel de los dulces y de la yerba,
ángel de los aparadores,
¿qué decirte
que tú ya no sepas?
Antes que las magnolias y que los hombres
ya ardían tu cara celeste,
tu cabello rubio,
tu oscuro cabello
y tu sencilla corona de fresas.
Mi ángel de los viñedos y de las rosas,
ángel de la prima y de la hermana
y de los abuelos,
con tus finas ramas desplegadas,
todo llenas de florecitas azules
y de panales rojos,
mi rosal y mi romero.
Huésped de los tulipanes y de las lámparas,
mi camarada transparente,
mi amado y mi amada,
mi hombre de miel,
y mi muchacha
de la cintura cimbreante
y el corazón de colmena.
Tu pelo era como un río de margaritas,
tu pelo era una rama de viejos higos
ásperos y negros y deliciosos,
mi ángel rubio, mi ángel moreno,
guardián de los limoneros y de las salas,
guardián de las chimeneas y de los linderos.
Mi felicidad estaba en las abejas
y en los piñones
y en los menudos monstruos
que, para mí, cazabas.
Ángel sobre los lirios, sobre los vinos,
sobre la carreta de las aceitunas,
rumor de pájaro en lo que yo bebía,
pequeño dios, vara de fuego
sobre los lirios y sobre la uva.
Tú, mi blanco pastor,
y yo, tu cordero,
y así íbamos a las fiestas
entre las campanas y las almendras,
Pequeño querube,
pequeña nube,
presencia de plata,
sobre los centros,
y las labores
y las miradas.
El día de mis trece años,
me enamoré de ti,
ángel como mi madre,
como mi hermana,
como mi abuela,
me enamoré de ti,
de tus altas alas
y de los piñones de tu corazón.
Mi ángel ángel,
mi país y mi ángel,
mi ánfora y mi estrella,
compañero de porcelana,
reloj de miel,
te has quedado lejos,
te has ido lejos,
allá posado,
allá perdido,
allá volado,
sobre las torres de mi niñez.

 

 

 

 

Magnolia había recibido en 1960 el premio, en categoría «Inéditos», del Concurso del
entonces Ministerio de Instrucción Pública; fue editado en el número 266 de la colección
Lírica Hispana de Caracas, junio de 1965; 64 páginas.
El volumen incluía una breve presentación de las editoras, un poema de Jean Aristeguieta
dedicado a Marosa di Giorgio y la siguiente ficha en verso de la propia autora:

Nací y vivo en Salto dcl Uruguay,
una ciudad que queda cerca del agua y de la luna.
Mi infancia está en los campos,
los árboles, los demonios,
los perros, el rocío;
queda en medio del arvejal,
y adentro de la rasa;
a veces, venia a visitarme el arco iris,
serio como un hombre,
las larguísimas alas tocando el cielo.
Mi infancia es la luna, patente como una rosa,
y el grito de los muertos.
Mis libros de poemas se llaman
Poemas, Humo, Druida, Historial de las violetas, Magnolia.
Lo demás, es todavía, hoy y mañana,
y no me importa».

Al incluirse en la primera edición de Los papeles
salvajes (Arca, Montevideo, 1971), se agregó el poema titulado Abuela.

 

 

 

 

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