Freja-Beha-Erichsen

 

los zapatones artesanales

 

Freja está recostada en pura diagonal geométrica, con unos zapatos -en el primer plano del espacio- que

tienen la gracia artesanal de una bomba casera.

Allá, al fondo, está su mirada, que es –quizá- el rasgo que más –o mejor- la representa y la contiene.

Entre los zapatones artesanales y la mirada, tenemos a Freja propiamente dicha, con su longitud humana

y personal, sus piernas de corista y un jersey peludo o felpudo de color azul cielo que apenas la deja transpirar.

Tranquila de manos y con las uñas verde botella, Freja nos mira con dura seriedad y con el pelo entre desordenado

y no peinado. Traduciendo su mirada al lenguaje dialectal, viene a decirnos que por qué no la dejamos en paz,

qué queremos de ella, qué pasa ahora, qué pasa, y qué miramos.

Es una mujer con su propia historia y con sus pantaloncitos, alta de palos y con el carácter mandón de una marquesa;

lleva algún tatuaje aquí y allá y unos calcetines cortos de color naranja, para proteger sus dulces pies del efecto

corrosivo de los zapatones artesanales, esos artefactos que llevan mucha metralla mala. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Narciso de Alfonso

merodeos populares: los zapatones artesanales


 

 

 

 

 

 

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Te puede interesar

ángeles

 

Ángeles era todo corazón, pues ya se sabe
que el intelecto repite, pero el corazón descubre.