Hablo de nosotros

(no sé si es un poema),

hablo de nosotros que no somos sencillos,

pero sí vulgares (como se comprende).

Hablo sin tristeza (y no porque esté alegre),

sin resentimiento (mi odio es de agua fria);

hablo de nosotros y alguien debe entenderme.

Hablo serenamente.

Necesito muy poco

(por ejemplo, mi tiempo);

necesito gastar dinero sin pensarlo,

besar dos o tres bocas (sin comprometerme).

Necesito lo justo (superfluo si calculo),

un delirio alegre (razonable en el fondo);

necesito lo poco que nadie quiere darme,

lo mucho que es un hombre.

Pero soy blando y tonto

(¿quién al fin no llora?);

soy de fango informe que dulcemente arrastra,

de tierra que a ti me une.

Soy de miseria pura (o de amor infinito),

soy de nada, del todo que al mirarte comprendo,

¡oh pequeño, pequeño, pegajoso, tan tierno,

tan igual a mi!

 

 

 

celaya

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Gabriel Celaya


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Te puede interesar

eternidad

 

La vida vibrante entrando a borbotones; barriendo toda duda.

seis de corazones

 

Pero si lo piensas
con ese amor que sigue latiendo, cuando
el corazón deja de latir

 

el mar

 

Y en la tierra cumple su condena,
insumiso, con el viento, el sol y esa luna