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LXIX
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No te extrañes, Rufo, de que ninguna mujer

quiera tenerte sobre sus delicados muslos,

ni aunque la seduzcas con el regalo de un vestido especial

o con el capricho de una piedra preciosa.

Te hace daño cierta mala habladuría, según la cual

dicen que un feroz macho cabrío habita bajo el valle de tus sobacos.

A ése lo temen todas, y no es extraño: pues es un animal muy malo,

y con él una chica guapa no se acostará.

Por eso, o matas esa peste cruel para la nariz,

o deja de extrañarte de que huyan.

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LXIX
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Noli admirari, quare tibi femina nulla,

Rufe, uelit tenerum supposuisse femur,

non si illam rarae labefactes munere uestis

aut perluciduli deliciis lapidis.

laedit te quaedam mala fabula, qua tibi fertur

ualle sub alarum trux habitare caper.

hunc metuunt omnes; neque mirum: nam mala ualde est

bestia, nec quicum bella puella cubet.

quare aut crudelem nasorum interfice pestem,

aut admirari desine, cur fugiunt.

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Cayo Valerio Catulo

Catulli carmina

LXIX

Traducción y notas de Rosario González Galicia

Biblioteca Babab

Marzo 2002, Madrid

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

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