Todas las tardes paseaba

con su madre por la Landetrasse

Y en la esquina

de la Schmiedtor

todas las tardes

Estaba Hitler

esperándola para verla pasar

Los taxis y los omnibus

iban llenos de besos

Y los novios alquilaban botes

en el Danubio.

Pero él no sabía

bailar. Nunca se atrevió

a hablarte

Después pasaba sin su madre

con un cadete.

Y después

no volvió a pasar.

De ahí más tarde

la Gestapo

la anexión de Austria,

La guerra mundial.

 

 

 

 

Ernesto Cardenal

Epigramas, 1961
Epigramas. Ernesto Cardenal.
Editorial Tusquets. Barcelona

 

 


 

 

 

 

 

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