20.000 leguas de viaje submarino

Como un hilo o aguja que casi no se siente

como un débil cristal herido por el fuego

como un lago en que ahora es dulce sumergirse

oh esta paz que de pronto cruza mis dientes

este abrazo de las profundidades

luz lejana que me llega a través de la inmensa lonja de

la catedral desierta

quién pudiera quebrar estos barrotes como espigas

dejadme descansar en este silencioso rostro que nada

exige

dejadme esperar el iceberg que cruza callado el mar sin

luna

dejad que mi beso resbale sobre su cuerpo helado

cuando alcance la orilla en que sólo la espera es posible

oh dejadme besar este humo que se deshace

este mundo que me acoge sin preguntarme nada este

mundo de titíes disecados

morir en brazos de la niebla

morir sí, aquí, donde todo es nieve o silencio

que mi pecho ardiente expire tras de un beso a lo que

es sólo aire

más allá el viento es una guitarra poderosa pero él no

nos llama

dejadme entonces besar este astro apagado traspasar el

espejo y llegar así adonde ni siquiera el suspiro es

posible

donde sólo unos labios inmóviles

ya no dicen o sueñan

y recorrer así este inmenso Museo de Cera deteniéndome

por ejemplo en las plumas recién nacidas

o en el instante en que la luz deslumbra a la crisálida

y algo más tarde la luna y los susurros

y examinar después los labios que fulgen

cuando dos cuerpos se unen formando una estrella

y cerrar por fin los ojos cuando la mariposa próxima a

caer sobre la

tierra sorda quiere en vano volver sus alas hacia lo verde

que ahora la desconoce

 

 

 

 

 [ezcol_1third]


Leopoldo María Panero


20.000 leguas de viaje submarino

Poesía completa 1970-2000

Visor Libros 2001

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Leopoldo_Maria_Panero

 

 

 

 


 

 

 

 

 

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