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Súcubo

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Y me encotré una mujer frente a mí,

y le dije: no tengo pelo,

soy un pez. Y ella me dijo:

conocerás el mar, esa ancha tumba

en que nada el Kraken

y se pierden los barcos.

Y era como descubrir en un barco, de noche

a la luz de las estrellas

que está uno abrazado al diablo,

a esa mujer, esa limosna

que sólo él puede ofrecerme

y cuya mano acaricia torpemente

las cuencas vacías de mis ojos

en ese albañal que tengo por juguete,

y por figura; y le diré entonces:

he tenido comercio con la nada.

 

 

 

Leopoldo María Panero

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Súcubo

de Piedra negra o del temblar, 1992

Poesía completa 2000-2010

Visor libros

Madrid, 2013

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