[ezcol_1half]                          

Lullaby

 

My mother’s an expert in one thing:


sending people she loves into the other world.


The little ones, the babies–these


she rocks, whispering or singing quietly. I can’t say


what she did for my father;


whatever it was, I’m sure it was right.



It’s the same thing, really, preparing a person


for sleep, for death. The lullabies–they all say


don’t be afraid, that’s how they paraphrase


the heartbeat of the mother.


So the living grow slowly calm; it’s only


the dying who can’t, who refuse.



The dying are like tops, like gyroscopes–


they spin so rapidly they seem to be still.


Then they fly apart: in my mother’s arms,


my sister was a cloud of atoms, of particles–that’s the difference.


When a child’s asleep, it’s still whole.



My mother’s seen death; she doesn’t talk about the soul’s integrity.


She’s held an infant, an old man, as by comparison the dark grew


solid around them, finally changing to earth.



The soul’s like all matter:


why would it stay intact, stay faithful to its one form,


when it could be free?

[/ezcol_1half][ezcol_1half_end]

Lullaby

Mi madre es una experta en una cosa:

en mandar a la gente que ama al otro mundo.

A los más pequeños, a los bebés,

los mece, susurrando o cantando con voz queda. No sé

qué hizo con mi padre,

pero hiciera lo que hiciera, fue lo mejor, estoy segura.

En realidad, es lo mismo ayudar a una persona

a dormir que a morir. Las nanas dicen

no tengas miedo, parafraseando los latidos

del corazón de la madre.

Así los vivos lentamente se serenan: sólo

los que van a morir son incapaces, se resisten.

Los moribundos son como peonzas, giroscopios:

ruedan tan rápido que parecen quietos.

Después salen volando: mecida por mi madre

mi hermana era una nube de átomos, partículas, y ésa es

la diferencia:

cuando un niño duerme, aún está entero.

Mi madre ha visto la muerte; por eso no habla nunca

de la integridad del alma. Ha sostenido en brazos

a un bebé, a un viejo, mientras la oscuridad los envolvía,

solidificándose, hasta convertirse en tierra.

El alma es como el resto de cosas materiales:

¿por qué tendría que mantenerse intacta, fiel a su forma,

si puede ser libre?

[/ezcol_1half_end]

 

 

 

 

 

Louise Glück

Lullaby

El iris salvaje

Pre-Textos

Madrid 2006

Edición bilingüe

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Te puede interesar

ángeles

 

Ángeles era todo corazón, pues ya se sabe
que el intelecto repite, pero el corazón descubre.