cuando vivías en la Castellana

Cuando vivías en la Castellana

usabas un perfume tan amargo

que mis manos sufrían al rozarte

y se me ahogaban de melancolía.

Si íbamos a cenar, o si las gordas

daban alguna fiesta, tu perfume

lo echaba a perder todo. No sé dónde

compraste aquel extracto de tragedia,

aquel ácido aroma de martirio.

Lo que sé es que lo huelo todavía

cuando paseo por la Castellana

muerto de amor, junto al antiguo hipódromo,

y me sigue matando su veneno.

.

 

 

 

.

Luís Alberto de Cuenca

Cuando vivías en la Castellana

Poesía 1979-1996

Cátedra, 2006

Madrid

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

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