soy minera

soy minera

.

Con un arreón de animal obrero hacia los adentros,

he sentido de pronto, como siempre, la aguda necesidad

de bajar a la mina: de ensuciarme de lodo y de carbón,

de respirar el aire escaso y viciado de las últimas galerías,

de rasgarme los muslos contra las aristas de piedra negra,

de oler el aroma a cadáver y a tumba de los pasillos húmedos,

de sentirme muerta y enmohecida bajo tierra,

definitivamente perdida en los túneles interminables.

.

Ay, cada día, cada hora, la misma necesidad visceral de bajar

a la mina, de lamer los líquenes azules que tienen el exacto

sabor de la luna, de revolcarme desnuda en los charcos de lodo,

de aspirar el aire envenenado de grisú, de beber el agua sulfurosa

que gotea y se pudre en la oscuridad: de sentirme debajo,

dentro de la tierra, posiblemente muerta.

.

Ay, siempre conteniendo la urgencia de bajar a los sucios

subterráneos, de sentir la piel herida, el dolor de la roca

contra el vientre, el negro carbón duro en la boca, y la asfixia,

el sabor oxidado del aire, temblando de frío y de miedo

y de placer, tal vez violentamente muerta.

Sí, soy como un pesquero que arrastra una ballena:

bajo de aguas, bamboleándose despacio, con la barba mojada,

bebiéndose la sangre y buscando el bulto, cabeceando a caballazos

y derrotando a la izquierda.

.

Ay, ¿me moriré haciendo aspavientos como una paloma herida,

o tal vez atragantada, o perdiendo sangre a la pata coja?

.

Nada es mío todavía, nada es mío.

 

 

 

 

 

 

Rebeca Parcial 

Soy minera

De El cazador de faisanes, R. y P. Parcial

Editorial Inéditos Definitivos, Zaragoza, 2008

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

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