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La Figlia Che Piange

 

O quam te memorem virgo…

Oh, cómo te recordaré, doncella…

                 Virgilio, Eneida, I, 327

 

 

Quédate en el rellano más alto de la escalera-

apóyate en un ánfora de jardín-

teje, teje la luz del sol en tu pelo-

estrecha las flores contra ti con afligida sorpresa –

arrójalas al suelo y vuélvete

con un fugaz resentimiento en tus ojos:

pero teje, teje la luz del sol en tu pelo.

 

Así hubiera hecho yo que él se fuera,

así hubiera dejado a ella de pie y llorando,

entonces él se habría ido

como el alma deja el cuerpo roto y magullado,

como la mente abandona el cuerpo que ha usado.

Tendría que encontrar

algún modo incomparablemente brillante y hábil,

algún modo que ambos pudiéramos comprender,

sencillo y sin fe como una sonrisa y un apretón de manos.

 

Ella se marchó, pero con el tiempo del otoño

obligó a mi imaginación muchos días,

muchos días y muchas horas:

Su cabello sobre sus brazos y sus brazos llenos de flores.

¡Y me pregunto cómo podrían haber estado juntos!

Tendría que haberme perdido un gesto y una pose.

A veces estos pensamientos todavía turban

la inquieta medianoche y el descanso del mediodía.

 

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La Figlia Che Piange

 

O quam te memorem virgo…

Oh, cómo te recordaré, doncella…

                                   Virgilio, Eneida, I, 327

 

 

Stand on the highest pavement of the stair—

Lean on a garden urn—

Weave, weave the sunlight in your hair—

Clasp your flowers to you with a pained surprise—

Fling them to the ground and turn

        

With a fugitive resentment in your eyes:

But weave, weave the sunlight in your hair.

So I would have had him leave,

So I would have had her stand and grieve,

So he would have left

        

As the soul leaves the body torn and bruised,

As the mind deserts the body it has used.

I should find

Some way incomparably light and deft,

Some way we both should understand,

        

Simple and faithless as a smile and shake of the hand.

She turned away, but with the autumn weather

Compelled my imagination many days,

Many days and many hours:

Her hair over her arms and her arms full of flowers.

        

And I wonder how they should have been together!

I should have lost a gesture and a pose.

Sometimes these cogitations still amaze

The troubled midnight and the noon’s repose.

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T. S. Eliot

 

La figlia che piange

Poesía Completa 

Publicaciones de la Universidad Autónoma de Santo Domingo

Vol. DCX

1989

Editora universitaria UASD

Santo Domingo, República Dominicana

 

The Project Gutenberg EBook of Poems

 

 

.


 

 

 

 

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