canto a mí mismo (3ª parte)

 

 

 

Clara y tierna es mi alma …. y claro y tierno es todo lo que no es mi alma
Falta uno, faltan ambos….y lo desconocido queda demostrado por lo conocido, 
hasta que se vuelve desconocido y se verifica a su vez.
 
Mostrando lo mejor y separándolo de lo peor, una generación confunde a la siguiente
Conociendo la perfecta adecuación y ecuanimidad de las cosas, mientras ellos discuten, yo guardo silencio, y voy a bañarme y me admiro a mí mismo.
 
Bienvenido es cada órgano y atributo mío, y  de cualquier hombre cordial y limpio
Ni una pulgada ni una partícula de pulgada es vil, y ninguna será menos familiar que las demás.
 
Estoy satisfecho….miro, bailo, río, canto;
Como Dios, acude un tierno compañero de cuarto y duerme a mi lado toda la noche y cercano, en la madrugada del día
deja para mí canastos cubiertos con blancas toallas que llenan la casa con su abundancia
Aplazaré mi aceptación y realización, y gritaré a mis ojos
que se giren hacia la noche estrellada y el tiempo venidero
y que me descifren de inmediato y me muestren al centavo
el contenido exacto de uno y el contenido exacto del otro ¿y lo que está por delante?
 
Turistas y preguntones me rodean
La gente que conozco…. el efecto sobre mi de mis primeros años de vida….del barrio y la ciudad en la que vivo….de la nación.
Las últimas noticias….descubrimientos, invenciones, sociedades….viejos y nuevos autores,
mi cena, mi ropa, socios, aspecto, negocio, elogios, pagos
La real o imaginaria indiferencia de algunos hombres y mujeres me encanta
La enfermedad de uno de mis padres, o la mía….o
las malas obras….o la pérdida o la falta de dinero….o las crisis o entusiasmos
me llegan durante días y noches y se alejan de mi otra vez
mas no son yo mismo.
 
 
 
 
 
Whitman, Walt, 1819-1892. Leaves of Grass (1855)
Electronic Text Center, University of Virginia Library
Nuestras versiones
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
song of myself
 
 
 
 
Clear and sweet is my soul . . . . and clear and sweet is all that is not my soul. 

Lack one lacks both . . . . and the unseen is proved by the seen,
Till that becomes unseen and receives proof in its turn. 

Showing the best and dividing it from the worst, age vexes age,
Knowing the perfect fitness and equanimity of things, while they discuss I am silent, and go bathe and admire myself. 

Welcome is every organ and attribute of me, and of any man hearty and clean,
Not an inch nor a particle of an inch is vile, and none shall be less familiar than the rest. 

I am satisfied . . . . I see, dance, laugh, sing;
As God comes a loving bedfellow and sleeps at my side all night and close on the peep of the day,
And leaves for me baskets covered with white towels bulging the house with their plenty,
Shall I postpone my acceptation and realization and scream at my eyes,
That they turn from gazing after and down the road,
And forthwith cipher and show me to a cent,
Exactly the contents of one, and exactly the contents of two, and which is ahead? 

Trippers and askers surround me,
People I meet . . . . . the effect upon me of my early life . . . . of the ward and city I live in . . . . of the nation,
The latest news . . . . discoveries, inventions, societies . . . . authors old and new,
My dinner, dress, associates, looks, business, compliments, dues,
The real or fancied indifference of some man or woman I love,
The sickness of one of my folks — or of myself . . . . or

 
ill-doing . . . . or loss or lack of money . . . . or depressions or exaltations,
They come to me days and nights and go from me again,
But they are not the Me myself. 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Walt Whitman busto
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 

Deja un comentario