‘Blandula, Tenulla, Vagula’

What hast thou, my soul, with paradise?

Will we not rather, when our freedom’s won,

Get us to some clear place wherein the sun

Lets drift in on us through the olive leaves

A liquid glory? If at Sirmio,

My soul, I meet thee, when this life’s outrun,

Will we not find some headland consecrated

By aery apostles of terrene delight,

Will not our cult be founded on the waves,

Clear sapphire, cobalt, cyanine,

On triune azures, the impalpable

Mirrors unstill of the eternal change ?

Soul, if She meet us there, will any rumour

Of havens more high and courts desirable

Lure us beyond the cloudy peak of Riva ?

‘Blandula, Tenulla, Vagula’

¿Oh, alma mía, qué tratos tienes con el paraíso?

¿Es que acaso cuando nuestra libertad ganemos

no estaremos en algún claro lugar en el que el sol

haga llegar sobre nosotros y a través de las hojas del olivo

una líquida gloria? Si es en Sirmión,

alma mía, yo te encontraré, cuando esta vida rebasemos,

¿no encontremos algún promontorio consagrado

por etéreos apóstoles de la terrena delicia,

no se fundará nuestro culto sobre las ondas,

claro zafiro, cobalto, cianino,

sobre azules trinos, los impalpables

espejos desapacibles del eterno cambio?

Alma, si Ella nos encuentra allí, ¿podrá algún rumor

de refugios más altos y cortes deseables

atraernos más allá de los nubosos picos de Riva?

Ezra Pound

De: Ripostes (1912)


 

 

 

 

 

 

 

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