eadweard muybridge

 

 

 

En el año 1872, el magnate Leland Stanford se planteó: ¿hay algún momento en el galope de los caballos

en que sus cuatro patas no estén tocando el suelo? Mirar una carrera de estos animales no era suficiente

ya que el ojo humano no es tan rápido como para detectarlo.

Leland encargó a Eadweard Muybridge revelar la solución de esta incógnita a través de su profesión: la fotografía.

El plan era simple, una fotografía ultra rápida, en el momento indicado, mostraría las patas de los caballos

en el aire o no, dependiendo de la veracidad del mito.

Debido a los inconvenientes técnicos de la época, como tiempos de exposición prolongados y películas poco

sensibles, la respuesta llego 5 años después, en 1877, con una simple fotografía del caballo con sus cuatro

patas en el aire, resolviendo el misterio.

El negativo de esta imagen se perdió, pero lo mas interesante llegó al año siguiente cuando, financiado por

Leland y con el objetivo de estudiar el galope, Muybridge tomó 24 imágenes de un mismo caballo, con una

mínima separación de tiempo y espacio entre cada una.

24 cámaras activadas por el paso del caballo se dispararon a su debido momento y una vez reveladas

las placas, el ingenio atacó: si las imágenes eran mostradas a una velocidad suficiente y repetidas una vez

alcanzado el ultimo cuadro, la ilusión de movimiento, lo que hoy conocemos como películas, se creaba.

Así se realizó la que se conoce como una de las primeras películas del mundo, con la duración de 3 segundos:

Sallie Gardner at a Gallop.

 

Muybridge no trató de tomar las fotografías con una exposición correcta, pues sabía que la silueta era suficiente para poder definir la cuestión. Sus primeros intentos habían fallado porque el obturador manual era demasiado lento como para lograr un tiempo de exposición tan breve como precisaba. Así pues, inventó un obturador mecánico, consistente en dos pares de hojas de madera que se deslizaban verticalmente por las ranuras de un marco y dejaban al descubierto una abertura de 20 centímetros, por la que pasaba la luz. Con este sistema se lograba un tiempo de exposición récord de 1/500 de segundo.

Stanford, impresionado con el resultado del experimento, que se conocería más tarde con el título El caballo en movimiento, encargó la búsqueda de un estudio fotográfico para poder captar todas las fases sucesivas del movimiento de un caballo. Los experimentos se reanudaron en el reformado rancho de Stanford durante el verano de 1878. Aunque con una exposición ligeramente insuficiente (debido a las ya mencionadas dificultades técnicas de la época), la serie resultante de fotografías mostraba claramente todos los movimientos de una yegua de carreras de Kentucky llamada Sally Gardner. Muybridge pintó los negativos para que sólo se viera la silueta de la yegua, cuyas patas adoptaban posiciones inconcebibles. El resultado fue una secuencia de 12 fotografías que se realizó aproximadamente en medio segundo.

Gracias a este experimento, Muybridge ideó una nueva técnica en la que la pista para el motivo en movimiento tenía una longitud de unos 40 metros. En paralelo a ella había una batería fija con 24 cámaras fotográficas, y en ambos extremos de la pista, colocadas en ángulos de 90º y de 60º, había otras dos baterías de cámaras. En cada instante se disparaban sincrónicamente tres cámaras, una de cada batería. Se impresionaban placas secas a una velocidad de obturación graduable que podía regularse desde varios segundos hasta la altísima velocidad de 1/6000 de segundo, según la velocidad del motivo a fotografiar.

En las primeras series los obturadores de las cámaras se disparaban por la rotura de unos hilos atravesados al paso del caballo u otro animal que se rompían al paso de este, cerrando contactos eléctricos que iban activando cada uno de los obturadores. Pero después Muybridge inventó un temporizador a base de un tambor rotatorio que giraba de acuerdo con la velocidad del motivo y que, en los instantes adecuados, enviaba impulsos eléctricos a las cámaras.

 

 

 

 

 

 

 

En dos de las 12 imágenes obtenidas por Muybridge puede apreciarse con

claridad que no toca al suelo con ninguna de las patas. 

 

 

 


 

A partir de los trabajos de Muybridge: 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



 

 

 

 

 

 

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