El cinturón de álamos es oloroso bajo los manantiales de

marzo y en los vertederos se insinúan flores lívidas junto a la

fermentación de las hogueras subterráneas. Son las flores cán-

didas y venenosas de los extrarradios y su fertilidad conduce

a la infancia, a una población de establos en el camino de

Trobajo, donde existía un vértigo azul presidido por el milano

y animales muertos entre las sendas y las viñas. Eran los días

grandes. Para siempre, la ciudad fue fundada en la claridad

del miedo.

 

 

 

 

 

 

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Antonio Gamoneda

27 poemas de

ANTONIO GAMONEDA

CON MOTIVO DE SU LECTURA EN EL CICLO

«MAESTROS X MAESTROS DE LA POESÍA CONTEMPORÁNEA»

CELEBRADA EL 19 DE OCTUBRE DE 2010

EN LA RESIDENCIA DE ESTUDIANTES

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