elogio del poeta desconocido

 

 

 

¿Acaso crees que al escribir esos malos poemas que son lo mismo lo mismo lo mismo,

no haces daño a nadie? Por dios, ¿por qué tienes que seguir escribiendo? Déjalo, te ruego

que lo dejes, no es lo tuyo, en todo lo que has escrito no hay ni un solo signo de que, algún día,

vayas a dejar de decir lo mismo lo mismo lo mismo.

 

En la hora más callada de tu noche te preguntaste: ¿debo escribir? Oh, por supuesto que

conocemos la respuesta: ahí están tus poemas: esos poemas de mierda, innecesarios, repetitivos.

Y quizá lo peor: tibios, como tú mismo.

Para qué, dinos, por qué pierdes el tiempo de esa manera. Conocemos ese tono odioso: limpiado,

más que limpio. Tu manera de ser bueno, de ser estúpido. Ni una sola palabra más alta que otra.

Sincero, eso es. Qué tranquilo se siente uno cuando escribe aquello que debe escribir, nada más.

Ya, ya sabemos que nunca pierdes el control. Tus poemas son hermosos, no cabe duda. Bonitos,

decentes, contenidos: lo mismo lo mismo lo mismo lo mismo lo mismo.

 

 

 

 

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Narciso de Alfonso 

lector de poesía

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