vamos a conversar

La ráfaga de la época aplastó tu cara. He aquí

el retrato de un contemporáneo cuyos muertos

están sin justificar. ¿Tomamos un café?

¿No sabés qué hacer con ellos? ¿Sólo tienes

papeles mojados para dar respuesta?

No podía decírtelo por teléfono, pero, en fin,

yo sé cuál había sido tu apuesta. Digamos

una vida respirada a cielo abierto,

nuevos estilos musicales, líneas de razón

filtrando la estructura demencial del mundo.

Pero nunca este funeral manchado, esta lenta

descomposición de la inteligencia.

Gracias por venir, de todos modos.

Sentémonos. Veamos todavía cómo

fanfarronea la historia, sus torpes ademanes

su reumático estacional. Fantástica y enorme

para todo naufragio personal,

¿nos amará en definitiva? ¿Coincidirán

nuestras razones con las suyas?

¿Dará en el blanco, apuntando

más allá de nuestro estupefacto pensamiento?

Joaquín O. Giannuzzi

de Cabeza final

2/ Demandas de la existencia


 

 

 

 

 

 

 

 

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Te puede interesar

ángeles

 

Ángeles era todo corazón, pues ya se sabe
que el intelecto repite, pero el corazón descubre.