isabel bono

una casa en Bleturge

 

 

guillotina

 

 

A la mujer de la blusa de flores y los labios demasiado rojos
solo le falta un sombrero de paja para ser la caricatura
perfecta de sí misma. Con la blusa remangada hasta los
codos y las palmas de las manos humedeciendo el cristal
del mostrador no deja de hablar sola. En realidad habla con
todos, con quien quiera hacerle caso. Se queja del calor, de
lo cansada que está para ir ahora a enseñar un piso que
tiene en alquiler. Saca el móvil de un calcetín rosa. Nada,
que no me ha llamado, y a saber a quién mete uno en su
casa, dice.
Nadie se atreve a mirarla, a decirle que es cierto que la
primavera ha llegado con fuerza, que alquilar un piso a un
desconocido no debe de ser tarea agradable, que ese rojo
no le sienta nada bien. ¡Me sobra la rebeca!, dice levan-
tando los dos brazos.
Es posible que el hombre que corta en una guillotina,
pacientemente, las segundas copias que le ha hecho a la
mujer a la que le falta un sombrero de paja necesite una
mirada cómplice, pero nadie se la ofrece. Cada uno distrae
la vista donde puede, y se guarda la prisa y las ganas de
mirar el reloj abiertamente. Esa mujer no existe, parece-
mos querer dejar claro todos, piensa ella dejando caer los
ojos sobre una adolescente que posa en formato 15 x 20,
posturas inverosímiles, en la playa, sobre unas rocas, en
biquini, con pareo, mostrando hasta el límite de lo posible
sus muslos lisos, sus dientes recién blanqueados. Nunca
comprenderá qué buscan algunas chicas con ese tipo de
fotos, ni qué demonios tienen en la cabeza sus padres. La
chica no tiene más de trece años, aunque sus pechos estén
gritando diecinueve.
La mujer pide un sobrecito más grande, si puede ser. Se
lo dan, lo pliega en cuatro con fuerza, sin pensar que puede
estar doblando las fotos. Al hombre paciente se le levan-
tan las cejas y, ahora sí, busca un poco de comprensión,
de consuelo, entre los clientes que esperan. Por supuesto,
nadie se lo da.

 

 

 

Siruela
Nuevos Tiempos 2017
Premio de Novela
Café Gijón 2016

 

 

Λ

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Te puede interesar

es posible

 

Es fácil y probable,
que al pasar los años, se desconozcan

 

belleza

 

Era tan guapa
que no llamaba
la atención