La senda de la felicidad 

 

 

La felicidad que proyecta el mundo es falsa;
se es alegre desde dentro.
La tristeza se cuela por las rendijas
más insospechadas del alma,
mientras va inundándolo todo hasta
que nos ahoga, hasta que no podemos más.

 

Entonces, nos abandonamos a ella
para conocerla desde dentro. Empieza a llover,
estamos en medio de la tormenta
rodeados de negatividad, pero en el punto
más álgido del dolor descubrimos
nuestra voz, la que nos permite
que mane esa inamovible alegría de la niñez,
cuando soñábamos que todo era candoroso y admirable
hermosura tan suficiente que no hacía falta nada más. 

 

 

 

 

 

 

 

 

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