que sabías cómo me caigo

enseguida me acercaste los faustinos del amor

                   y salimos nadando por el sucio pasadizo.

                   Su­surrabas cosas eternas

                   entre flores  

en la curva circular del tiempo

cuando el instante se arrastra a sí mismo

en la hora sin sombra de la siesta.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

_________

 

 

5 Comentarios

  1. NdAlfonso

    No consigo imaginar, poner imagen alguna
    a esos faustinos del amor, que se relacionan
    con las caídas, aunque no sepamos si las evitan
    o más bien alivian sus consecuencias.
    Se trataría de alguna modalidad de ortopedia,
    tal vez.

    Con todo, se trata de un poema lleno de inexplicados
    y errores: la hora sin sombra no es la de la siesta,
    sino, evidentemente, la del mediodía solar.

    Y ¿cuál es la curva circular del tiempo? Sólo se me ocurre
    la respuesta obvia: un maldito reloj.

    La licencia poética no autoriza a afirmar cualquier
    cosa sólo porque forme parte de un poema.

    ndalfonso

    Responder
  2. angel

    Todo no tiene por qué entenderse en un poema…
    No estoy de acuerdo con el comentario.

    Para mí cumple todos los requisitos de un buen poema.

    Ángel

    Responder
  3. angel

    Creo que entender cabalmente un poema es destruirlo.

    Un poema pasado por el tamiz de la razón es como meterle
    una batidora que nos va a hacer un zumo sencillo de beber.

    El poema se entiende con la piel, con el corazón y ese entendimiento
    es repentino, un relámpago. La razón deshace, el corazón evidencia.

    Ángel

    Responder
  4. angel

    La razón, o el intelecto, me lo imagino como un niño pequeño,
    cogiendo y tocándolo todo para saber qué es, incluso metiéndoselo
    en la boca.

    Sin embargo el corazón es maduro y como ha vivido, evidencia y
    revela el resultado de manera completa y repentina.

    Responder
  5. NdAlfonso

    Son buenas observaciones, sin duda,
    y es posible que me falte ese entendimiento
    no intelectual. Pero aunque lea el poema con
    ojos nuevos, sin prejuicios, enseguida me invade
    la perplejidad y, casi sin querer, me digo,
    me pregunto: ¿pero de qué me está hablando,
    qué me quiere decir sin conseguirlo?

    ndalfonso

    Responder

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