luis melgarejo

 

(La Zubia, Granada, 1977) ha publicado hasta la fecha dos libros de poemas: Libro del cepo (Hiperión, Madrid, 2000),

con el que obtuvo el xV Premio de Poesía Hiperión, y Los poemas del bloqueo (Cuadernos del Vigía, Granada, 2008;

2a edición corregida y ampliada), que fue Premio Javier Egea de Poesía en 2005. A lo largo de estos últimos años,

poemas suyos se han ido recogiendo en numerosas antologías y revistas literarias a ambos lados del Atlántico. Imparte

talleres de creación literaria y animación lectora en bibliotecas, centros educativos y centros de enseñanza de adultos dentro

y fuera de Andalucía. En La Zubia, enfrentico la iglesia, junto con su familia y la gente de la Asociación Cultural La Zagüía,

saca adelante La Casa Con Libros, un espacio que, además de como alojamiento rural, taberna y tetería, funciona semanalmente

como biblioteca y centro social.

 

 

 

 

la lengua sin sangre entra

 

Lo importante es hablar y escuchar, entenderse.

No morirse de amor. Ni matar. Ni de hambre.

Lo primero es lo dicho, las lenguas.

Y después van los libros, lo escrito.

Abrazarse, bailar. Comprender y jugar.

No mentir. No olvidar ni a difuntos ni a vivos.

Sólo así. Sólo entonces.

Con lo escrito llegaron las leyes,

los desahucios, el fax, las gramáticas

y las lindes y el odio y la sangre.

Con lo dicho sucede el milagro y

sólo entonces quizá comprendemos

que las lenguas son casas abiertas.

Sólo así. Sólo entonces. Y aún así no se sabe.

 

 

 

 

__________________________

luis melgarejo

la lengua sin sangre entra

 

como peces en nayagua

revista de poesía

una temporada en la nube

II época

n. 23 febrero 2016

_____________________

 

 

 

 

 

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Te puede interesar

eternidad

 

La vida vibrante entrando a borbotones; barriendo toda duda.

seis de corazones

 

Pero si lo piensas
con ese amor que sigue latiendo, cuando
el corazón deja de latir

 

el mar

 

Y en la tierra cumple su condena,
insumiso, con el viento, el sol y esa luna