recuento

Hoy tengo

veinticinco años.

Mi juventud se va

con mis mejores deseos.

La quiero, la veo marchar

sin una rozadura,

sin reproches espero a que esté lejos

para llorar su falta.

Nunca sabrá nada de mí.

Cambiaré de amistades, de lugares,

frecuentaré otros sitios

donde todo sea nuevo

y ella no pueda decirme te quiero nunca más

y yo nunca más pueda dejar de obedecerla.

Me esperan hombres que saben decir no,

mujeres que saben programar sus vacaciones

y soy feliz,

el futuro se descubre ante mí

lleno de hombres que saben decir no,

mujeres que saben decir no

me esperan en sus increíbles fiestas

con sus mejores deseos.

 

Luisa Castro

de De mí haré una estatua ecuestre

1997


 

 

 

 

 

 

 

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