Kirstin-Liljegren

 

kirstin

 

Kirstin está antes de todo principio, antes de cualquier inicio: parece tan inocente y tan indefensa que

no ha podido tener todavía ningún contacto propiamente vivo con la vida, con la realidad, con las cosas del mundo y

tal. Descendiendo y subiendo por sus pulmones, sólo tiene una respiración de aire oxígeno; sólo utiliza su esófago

puro para tragar agua y alimentos irreprochables; se corta las uñas de los pies y, casi diariamente, se afeita la 

barba y el bigote.

Aún no se ha bajado del cervatillo, del bambi de sí misma, y a veces aún se cae, por torpeza, desde lo más

alto de sus piernas, demasiado largas, pero en su suelo abundan las flores que acolchan sus caídas, y el conejito

listo que es su amigo nunca está demasiado lejos.

Aún esconde la mirada y aún no sabe qué hacer con las manos, de uñas ya afiladas y pintadas como las de

una mujer. Su cuerpo entero le parece obvio, evidente, innecesariamente visible: una grosería o una obscenidad que

le gustaría poder ocultar, aunque luego se busca en el espejo, desnuda, con algo de miedo y con mucho de fascinación. 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

2 Comentarios

  1. mareva

    tu verseando
    es como un masturbador con precocidad del nocturno desasosiego para alimentar a la perra gorda y que brille fuego esa mano-rizomática que se la queda y siempre a gotita de escanciar en el cáliz más gozo, cientos de bocas, después del suicidio aún querrán beber

    me es ya vicio pasar por aquí y leer y onomatopeyarme!

    Responder
    • caballo

      Pues va a ser que no entiendo más que algunas palabras sueltas; si empiezo

      con masturbación y supongo que -a base de gotas y de insaciabilidad- sigues refiriéndote

      a la masturbación durante todo el mensaje, sigo sin entender. Disculpa.

      Gracias ¿? por tu comentario, aunque no sé si es sólo crítico o también crítico o ni siquiera crítico.

      Narciso

      Responder

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