ciudad

la ciudad

 

El fotógrafo del movimiento nos ha abierto una ventana caliente y panorámica sobre una calle,

sobre un paisaje urbano con gente urbana, que produce en el espíritu una sensación similar a la

de un baño de multitud: podemos abandonarnos a la escena, disgregarnos en las personas que van

y vienen, dejarnos absorber por el autobús rojo, por las rojas cabinas telefónicas, por las bicicletas

aparcadas.

Quizá es cierto que no se debe poner en marcha aquello que no se va a poder parar, pero es que no

queremos parar el trajín, el bullicio, la marcha de la calle, que es, también, la vida. Gracias a los

escenarios abiertos y audaces como el que vemos por la ventana de la foto, podemos vivir en tres

dimensiones, porque hay cosas que sólo se perciben cuando se intenta, cuando se busca la felicidad.

Ser espectadores de este movimiento anónimo, como si lo viéramos desde el ventanal de la habitación

de un hotel, es algo parecido a ser rubia: aunque no se trate de un asunto de vital importancia, ya que

se vive una vez, por qué no vivir de rubia.

A veces, aunque la vida sea un espectáculo magnífico, tenemos malos asientos, y no acabamos de

entender lo que pasa, aunque lo estemos presenciando: por eso –entre otras cosas- apreciamos

panorámicas como esta, que nos eleva en el espacio y nos permite asistir al conjunto, al paquete de

sucedidos de una calle cualquiera, camino de cualquier parte.

Huele a lluvia fresca, a mojado y a carbonilla, con un olor –más alto o más profundo- a madera de lápiz.

Se dice que no queremos tradición: queremos vivir en el presente y la única historia que tiene algún valor

es la que nosotros hacemos, y que la sociedad es en todos los sitios una conspiración contra la personalidad

de cada uno de sus miembros, pero también se dice que la ciudad es un corral de hombres.

En todo caso, estamos satisfechos con poder mirar por la ventana caliente y panorámica que se abre sobre

un paisaje urbano con gente urbana.

 

 

 

 

 

 

Narciso de Alfonso

© Fotografía de Servando Gotor Sangil

Merodeos urbanos y suburbanos


 

 

 

 

 

 

 

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