Neurotics

 

No one gives you a thought, as day by day
you drag your feet, clay-thick with misery.
None think how stalemate in you grinds away,
holding your spinning wheels an inch too high
to bite on earth. The mind, it’s said, is free:
but not your minds. They, rusted stiff, admit
only what will accuse or horrify,
like slot-machines only bent pennies fit.

 

So year by year your tense unfinished faces
sink further from the light. No one pretends
to want to help you now. For interest passes
always towards the young and more insistent,
and skirts locked rooms where a hired darkness ends
your long defence against the non-existent.

 

 

Neuróticos

 

Nadie te presta atención, mientras cada día
arrastras los pies, espesa arcilla, con desdicha.
Para nada piensan en cómo el estancamiento en ti trajina,
sujetando tus ruecas una pulgada demasiado arriba
como para hacerte sentir en el mundo. La mente, suele decirse, es libre:
pero no tus formas de pensar. Estas, oxidadas anquilosadas, admiten
sólo lo que te acusará u horrorizará,
como máquinas tragaperras en las que solo caben centavos doblados.

 

Así que año tras año, tus tensos rostros inacabados
se hunden cada vez más lejos de la luz. Nadie pretende
querer ayudarte ya. Porque el interés pasa
siempre hacia lo más joven e insistente
y rodea habitaciones cerradas en las que una oscuridad cansada termina
con tu larga defensa contra lo inexistente.

 

 

 

 

 

 

 

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