pedro casariego córdoba: te quiero porque tu corazón es barato

 

 

 

 

recita Tomás Galindo

 

 

 

Te quiero.

Te quiero

porque tu corazón es barato.

 

Yo soy un actor secundario

que se siente muy débil

porque no come lo suficiente.

Estoy ahí sentado,

sentado en una silla amarilla;

el suelo es amarillo,

está hecho de hojas muertas.

He olvidado mi papel.

Algún pájaro ha escrito en mi silla

el nombre de un actor importante.

El público está formado por miles de pájaros muy cultos

y espera ver algo grande.

Yo he olvidado mi papel

y mi piel de actor está llena de hongos;

estar plagado de hongos

y no comprar un tubo de pomada en la farmacia

hace que me sienta como un salvaje.

 

Pienso en la película

«Sangre sabia» de John Huston.

Pensar es muy trabajoso,

pensar es muy trabajoso.

Se me ocurre una frase bonita:

«La primera letra de tu nombre

es la letra de una canción,

y tus ojos son la música de esa canción;

tú estás muy guapa cantando la canción,

ni siquiera necesitas mis aplausos.»

Quisiera que mi sangre fuera sabia.

Mi sangre, todos los veranos,

busca heridas para salir a tomar

el sol.

Entonces, cuando las encuentra,

se seca,

como se secan las hojas de los

árboles y de los libros.

 

Tengo 25 años.

Si te revelo

este secreto de calendario

es para que comprendas

  que estoy doblando una curva

     y que tú puedes estar después de la curva

 haciendo auto-stop.

 

Soy un hombre puro y huraño,

pero no soy amigo de Dios.

Reconozco, sin embargo,

que me gustaría hacerme una foto con Él,

aunque sólo fuera para salir en el periódico

y dejarte boquiabierta a ti.

Mírame:

debería estar fundando un hogar

y quiero ser atracador de bancos.

Tápame con una manta

y rompe el termómetro:

tengo fiebre

y tengo frío.

 

Soy puro y soy huraño,

pero no soy amigo de Dios:

 

Sus barbas me parecen demasiado

blancas, como si hubieran robado

a la nieve toda su belleza sin

dejar nada a cambio;

Dios es un jugador de ventaja,

un jugador muy importante,

un jugador

imprevisible.

Dios castiga y perdona porque sí:

puede que me ame

más que a los que Le aman.

 

Alguien ha grabado en mi espalda una boca azul.

Una risa que se derrumba cae desde la boca azul.

Pagaré una fortuna a quien borre el tatuaje.

Hoy prefiero una boca roja de mujer prohibida.

 

Estoy lleno de tatuajes:

mis recuerdos son tatuajes,

hasta mi pasado es un tatuaje,

cada mano en la mía es un tatuaje.

 

Me aparto cuando alguien se

acerca a mí.

A veces quiero que se acerquen los

A veces quiero que mi madriguera esté

vacía

porque mi corazón está vacío:

yo la vacío personalmente todas las mañanas.

 

Yo ya no tengo esperanza,

yo ya soy desesperación.

Veo cómo llegan los borrachos;

me asusto y me oculto

entre las botellas vacías, entre

los bares y sus luces perdidas para siempre.

Que olviden, que olviden:

yo no olvido;

que perdonen, que perdonen:

yo no puedo perdonar

la muerte agria de mis días.

 

Tengo miedo:

todos los bomberos llevan chistera

en este planeta de locura.

Aquí nadie puede escribir la palabra «flor»

sin querer cortarla.

 

Estoy sentado

y soy un actor mediocre.

El público es un cielo

que llama a las nubes

para dejar de ser azul.

Miro. Aquella papelera vacía

corrompida por su tristeza

quiere hablar con alguien.

Centenares de papeles rotos

hablan con el suelo amarillo.

Soy huraño. No soy puro.

No soy puro.

Odio.

Estoy harto de pasear entre ladridos,

de paseos entre ladridos

y semen en el pijama.

Confieso que soy

soledad sola.

 

Ella era una prostituta negra vestida con el peor de los gustos, era

grande como un hotel.

Reía con fuerza.

Yo no la había alquilado para que riera.

Ella estaba llena de salud.

Yo no estuve a su altura.

Me fui

humillado

con las manos en los bolsillos

fumando y jurando un poco

(quería parecer un héroe moderno):

cada esquina de la calle me dolía.

 

 

Las estrellas iluminan pero no ven;

su tragedia es dar luz y ser ciegas;

yo no sé si ilumino;

creo que a mi lado

todo se oscurece.

Espero que la noche que yo hago

sea una noche clara,

con una pareja de hogueras

y con un leopardo.

Estoy milagrosamente.

Estoy milagrosamente.

Estoy entre mis llagas.

 

Mi sangre no es sabia;

yo busco un manantial de sangre sabia:

ríos de sangre sabia

para regar mi cuerpo.

 

No creo en los ovnis:

he gastado mi fe

viviendo como una serpiente.

Mi pantalón es azul;

soy extraño y

siento desprecio;

me desprecio a mí mismo

cuando hablo tanto de mí,

porque yo desprecio a los que se desnudan.

 

Lucharé contra todos los que digan

lo que yo digo.

Mujeres gratis, mujeres que se pagan con un beso.

Existen. Las he perseguido;

son estrellas fugaces

   son faroles

      son tímpanos

         ¡valen su peso en oro!

            son lápices

son tigres

   son las mujeres de los tigres

son sombras de agua

   ¿qué son?

 

   porque yo soy sangre

 

 

 

 

 

 

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