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Informe meteorológico del poeta Virgilio

Si cuando asoma la

luna nueva rodea

su disco una aureola

oscura significa

que se avecina un aguacero

para los labradores y marinos

Y si vela su cara

un virginal sonrojo

seguro será el cierzo

(que siempre con su soplo se sonroja

la rubia Febe)

y si

al cuarto día –y este

indicio es segurísimo–

va pura por el cielo

muy afiladas las astas

ese día y los siguientes

hasta el mes concluido

no habrá lluvia ni viento.

………………………………

El ruiseñor escoge los lugares

para su canto: trina

en los umbrosos olmos

engalana de música los fresnos

gime encelado en los espinos

ni engalana ni trina

en la ciudad ni gime:

sólo su silueta reconoce

de lejos coronada

de aire letal de fétida aureola

donde cantamos nuestras penas

sin ni siquiera elegir dónde.

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……………………………….

 

 

 

 

Ir al campo bebernos todo el campo

subirnos a las ramas

¡qué maravilla andarse por las ramas!

confundirnos las bocas con cerezas

oler a jara el cuerpo

merendar la cascada y chocolate

trenzarte una corona de juncos del arroyo

contar las veces que la piedra roza

con el agua aprender

botánica sin flexo

zoología sin matrícula

Pero el señor rector y sus bedeles

nos tienen encerrados a la sombra

del Árbol de la Ciencia

y lo siguen regando

con tinta de tampón

¡Maldito frutal éste

que no da más que peros!

………………………………..

Si tú supieras olmo

no crecería tu copa cada año

un palmo no abrirías

las ramas olmo que mi mano alcanza

casi desde el alféizar

no, seguro,

ibas a despertar a tus gorriones

Pero no sabes y cobijas coches

que hay una línea recta en un estante

olmo superviviente

una línea de tinta y una cinta

un hacha servicial unas tijeras

sin estrenar y un día memorable.

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Aníbal Núñez

Naturaleza no recuperable

Obra poética I

Hiperión, Madrid, 1995

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

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