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regreso de deola


Volveremos a la calle a mirar transeúntes

y también nosotros seremos transeúntes. Idearemos

cómo levantarnos temprano, deponiendo el disgusto

de la noche y salir con el paso de otros tiempos.

Le daremos en la cabeza al trabajo de otros tiempos.

Volveremos a fumar atolondradamente contra el vidrio,

allá abajo. Pero los ojos serán los mismos,

también el rostro y los gestos. Ese vano secreto

que se demora en el cuerpo y nos extravía la mirada

morirá lentamente en el ritmo de la sangre

donde todo se pierde.

Saldremos una mañana,

ya no tendremos casa, saldremos a la calle;

nos abandonará el disgusto nocturno;

temblaremos de soledad. Pero querremos estar solos.

Veremos los transeúntes con la sonrisa muerta

del derrotado, pero que no grita ni odia

pues sabe que desde tiempos remotos la suerte

-todo lo que ha sido y será- lo contiene la sangre,

el murmullo de la sangre. Bajaremos la frente,

solos, a media calle, a escuchar un eco

encerrado en la sangre. Y ese eco nunca vibrará.

Levantaremos los ojos, miraremos la calle.

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Ritorno di Deola


Torneremo per strada a fissare i passanti

e saremo passanti anche noi. Studieremo

come alzarci al mattino deponendo il disgusto

della notte e uscir fuori col passo di un tempo.

Piegheremo la testa al lavoro di un tempo.

Torneremo laggiù, contro il vetro, a fumare

intontiti. Ma gli occhi saranno gli stessi

e anche i gesti e anche il viso. Quel vano segreto

che c’indugia nel corpo e ci sperde lo sguardo

morirà lentamente nel ritmo del sangue

dove tutto scompare.

Usciremo un mattino,

non avremo più casa, usciremo per via;

il disgusto notturno ci avrà abbandonati;

tremeremo a star soli. Ma vorremo star soli.

Fisseremo i passanti col morto sorriso

di chi è stato battuto, ma non odia e non grida

perché sa che da tempo remoto la sorte

– tutto quanto è già stato o sarà – è dentro il sangue,

nel sussurro del sangue. Piegheremo la fronte

soli, in mezzo alla strada, in ascolto di un’eco

dentro il sangue. E quest’eco non vibrerà più.

Leveremo lo sguardo, fissando la strada.

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Cesare Pavese

Regreso de Deola

En Poemas 1960-1965, Francisco Moncloa Editores S.A., 1966

Traducción de Guillermo Fernández

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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