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Autorretrato

Malogrados los ojos

Oblicua la niña temerosa,

deshechos los bucles.

Los dientes, trizados.

Cuerdas tensas subiéndome del cuello.

Bruñidas las mejillas,

sin facciones.

Destrozada.

Sólo me quedan los fragmentos.

Se han gastado los trajes de entonces.

Tengo otras uñas,

otra piel,

¿Por qué siempre el recuerdo?

Hubo un tiempo de paisajes cuadriculados,

de gentes con ojos mal puestos,

mal puestas las narices.

Lenguas saliendo como espinas

de acongojadas bocas.

Tampoco me encontré.

Seguí buscando

en las conversaciones con los míos,

en los salones de conferencia,

en las bibliotecas.

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Todos como yo

rodeando el hueco.

Necesito un espejo.

No hay nada que me cubra la oquedad.

Solamente fragmentos y el marco.

Aristados fragmentos que me hieren

reflejando un ojo,

un labio,

una oreja,

Como si no tuviese rostro,

como si algo sintético,

movedizo,

oscilara en las cuatro dimensiones

escurriéndose a veces en las otras

aún desconocidas.

He cambiado de formas

y de danza.

Voy a morirme un día

y no sé de mi rostro

y no puedo volverme.

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Claribel Alegría

Autorretrato

Umbrales

Visor Libros

Madrid 1996

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

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