caballo alucinado

a Carlos Maita

Se ha vestido de negro como el último adiós

dado a los muertos.

Trotó desde el camino de las lechuzas

hasta la aguada que lo enaceita con alas de topacio.

El caballo es un punto de miel en el olvido.

Se aparea con las nubes,

le da vuelta al corazón de las azucenas

y como si no supiera que se desbandan en la lluvia

traza círculos de fiebre

cuando cuatreros siderales lo persiguen cielo adentro.

El caballo se ha metido en el verano y tuerce

su destino con relinchos,

se esconde en el perfil de lo olvidado

y regresa

a los árboles

que en el amanecer se queman sin saberlo.

 

 

 

 

 

 

 

Hugo F. Rivella

de Caballos en la lluvia, la Carretera y otros poemas

Alción Editora.Córdoba.2003

palabraargentina.blogspot.com

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Te puede interesar

ángeles

 

Ángeles era todo corazón, pues ya se sabe
que el intelecto repite, pero el corazón descubre.