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El cuerno del carnero

Me he vuelto hacia el paisaje porque los hombres me decepcionan:

el tronco de un árbol es orgulloso: cuando los leñadores lo derriban,

conserva una contenida, jónica solemnidad:

es un hecho rotundo que no necesita explicación.

Nunca me vi forzado a evitar el alba

porque oculte traición detrás de su rostro animado:

incluso el carnero que mira adusto en el pantano,

aunque símbolo del mal, avanzará con gracia por la hierba

/que arrastra el viento.

Animal, planta o insecto, piedra o agua,

son, cada minuto, ellos mismos; actúan conforme a la ley.

No hace falta que yo les encuentre motivo,

o que me rasgue el corazón para excusar a la rata en el heno.

Vivo a gusto en el paisaje, me siento cómodo allí;

el único problema que veo lo traje en la mano.

Miren, lo dejo caer con un crujir de tallos en las ortigas

y ni por un instante espero que ellas entiendan.

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The ram’s horn

I have turned to the landscape because men disappoint me:

the trunk of a tree is proud: when the woodmen fell it,

it still has a contained ionic solemnity:

it is a rounded event without the need to tell it.

I have never been compelled to turn away from the dawn

because it carries treason behind its wakened face:

even the horned ram, glowering over the bog hole,

though symbol of evil, will step through

/the blown grass with grace.

Animal, plant, or insect, stone or water,

are, every minute, themselves; they behave by law.

I am not required to discover motives for them,

or strip my heart to forgive the rat in the straw.

I live my best in the landscape, being at ease there;

the only trouble I find I have brought in my hand.

See, I let it fall with a rustle of stems in the nettles,

and never for a moment suppose that they understand.

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John Hewitt

El cuerno del carnero

de Collected Poems, 1991

Traducción de Gerardo Gambolini

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

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