torcazas


Se pasa de inocente a culpable

en un segundo. El tiempo

es así, torcazas

que cantan en un árbol cansado.

La carne piensa y no llora. Pensar

es ver la nada que nota

en una cucharada de sopa.

El dolor no se olvida

de uno. Sombras ahí,

distancias, superficies,

olor a sospechas podridas, congojas

que no mueven los pies.

El tiempo borra el sudor frío

del alma y si hace falta el alma. Pega con

el leve sonido a compañeros

colgados en la noche, son

urgentes, hacen

un país que nadie conoce

en el camino que empieza

donde acaba la lengua del empujado.

Están tendidos en las jaulas

de la sensación. Hay miedo

en la memoria prohibida, el sabor

del día que se distrajo y abre

de repente los deseos de ayer. Una

luna enorme finge acompañamientos. Vuela

la pérdida ojos adentro como

la longura de un pájaro azul. Los

compañeros, ¿están despiertos para

que pregunte quién soy? ¿No duermen

en lo que es no es? Las calles

sucias de amanecer son un error. La

emoción entre mi vida y

la conciencia de mi vida

es una continuidad que no

me pertenece. Agradezco

el saltito del pájaro en la rama

que abriga cuando

el cuarto que abandono navega

en sales, brumas, el espanto y

mi pecho metido en el polvo.

Y yo al revés.

 

 

 

 


Juan Gelman


Valer la pena

(México, 1996/2000)

Seix Barral Biblioteca Breve

2001, Grupo Editorial Planeta S.A.I.C / Seix Barral

Buenos Aires

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

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