Qué me importa el circo fragante de las montañas,

la llanura con su sol afilado,

y la cabra, hermana de las rocas,

y el roble obstinado que domina el campo.

Ya no sé, naturaleza, escuchar tu plegaria,

ni la angustia del horizonte,

Y aquí estoy entre los juncos y los árboles,

Sin memoria y sin ojos como el agua de los ríos.


Que m’importe le cirque odorant des montagnes,

La plaine au soleil aiguisé

Et la chèvre, soeur du rocher,

Et le chêne têtu qui dompte la campagne.

Je ne sais plus, nature, entendre ta prière,

Ni l’angoisse de l’horizon,

Et me voici parmi les arbres et les joncs

Sans mémoire et sans yeux comme l’eau des rivières.

 

 

 


Jules Supervielle


Qué me importa…

La niña de alta mar

Pre-Textos

1988. Valencia

 

 

 


 

 

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Te puede interesar

ángeles

 

Ángeles era todo corazón, pues ya se sabe
que el intelecto repite, pero el corazón descubre.