expedición al tiempo

Lo despistado, lo roto, me sigue detrás como un caballo muerto.

Lo que cayó en el paño de las indecisiones,

el agua terca, y quedó tirado en el camino.

En este vaso con un perro adentro, y que bebo solitario en esta noche,

frente a resoluciones quemadas, a un ángel como si fuese de hueso,

penetro otra vez en mí, desciendo en un largo viaje,

oliendo el camino, fumándome el tabaco del alma,

o interrogando al enano que vive a espaldas de mi rostro.

Pero hay una piel negra, un tiempo de labio leporino,

algo rasgado y esencial entre esta muerte de ahora y el candado seco de otras floraciones.

Partieron los días, como golondrinas de arena, o la amante de tristes ojos,

y cuanto intenté rescatar está como cuero tendido.

Yo te recuerdo atravesada por la jabalina del tiempo.

¡Qué largo andar ! ¡Qué largo viaje para este día!

Abarcabas el espacio negro, acariciabas el hocico de las horas, y yo,

tenaz, ardiente, miserable, retrotrayendo un azar temible,

un velo despedazado en el estupor pretérito,

pero lejano, irremediable, como una nube entre la pierna abierta.

 

 

 

 


Mahfúd Massís


Expedición al tiempo

El libro de los astros apagados

1965

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

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