La Sección Áurea

Fue en el entierro de tía Anuncia, en Riocobo,

aquel día de sol que entraba mucho frío por los pies.

Pepe, el de Teté, que es hijo de carpintero,

me habló de la Sección Áurea,

el número secreto que guarda la proporción

entre los segmentos.


La cuna,

los primeros zuecos,

la herrada y el pote,

el hórreo,

el carro de bueyes,

la artesa de pan de centeno,

la carta de América,

el fuelle de la gaita,

el bordado de lino,

el lecho del amor,

la cuchara de palo,

la virgen de los Dolores,

la llama del candil,

las cuentas del rosario,

tienen esa álgebra que sólo se contagia

con la luz del pan

en la mirada de la madre.

La Sección Áurea.

La medida también de un sepulcro honorable.


El escritor, el labrador y el carpintero

El escritor es escritor mientras escribe. Si no escribe no es un escritor. Un labrador es un labrador mientras cultiva la tierra.

El escritor, como el labrador, es un supervivente. El escritor y el labrador comparten unos cuantos secretos. Un mundo se divide

entre los que plantan el maíz y los que lo pisan. El silencio de la tierra, el papel en blanco, pone a prueba a quien vale y a quien

no. El escritor y el labrador saben que en el paraíso habrá que trabajar. Para el escritor y el labrador, al fin y a la postre, la vida

consiste en tener un pedazo de tierra donde poder cavar por lo menos dos metros de melancolía. Hay otra cosa que asemeja

al escritor y al labrador. Los dos son amigos del carpintero. Y el carpintero conoce el secreto de la Sección Áurea. La proporción

entre segmentos.




A Sección Áurea


Foi no enterro de tía Anuncia, en Riocobo,

aquel día de sol que ía moita friaxe polos pés.

Pepe, o de Teté, que é filho de carpinteiro,

faloume da Sección Áurea,

o número secreto que garda a proporción

entre os segmentos.

O berce,

os primeiros zocos,

a sella e o pote,

o hórreo,

o carro do país,

a artesa de pan centeo,

a carta de América,

o fol da gaita,

o bordado do liño,

o leito do amor,

a culler de pao,

a virxe das Dores,

a chama da candea,

as doas do rosario,

teñen esa álxebra que só se contaxía

coa luz do pan

na mirada da nai.

A Sección Áurea

A medida tamén dun sepulcro honorable.


O escritor, o labrador e o carpinteiro


O escritor é escritor en canto escribe. Se non escribe non é un escritor. Un labrador é un labrador en canto cultiva a terra.

O escritor, como o labrador, é un supervivente. O escritor e o labrador comparten uns cantos segredos. Un mundo divídese

entre os que plantan o maínzo, e os que o pisan. O silencio da terra, o papel en branco, pon a proba a quen vale e a quen

non. O escritor e o labrador saben que no paraíso haberá que traballar. Para o escritor e o labrador, ao cabo, a vida consiste

en ter un cacho de terra onde poder cavar polo menos dous metros de melancolía. Hai outra cousa que asemella o escritor

e o labrador. Os dous son amigos do carpinteiro. E o carpinteiro conhoce o segredo da Sección Áurea. A proporción entre

segmentos.

 

 

 

 

 

 

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Manuel Rivas


O pobo da noite. Antoloxía poética

Edicións Xerais de Galicia, 2ª Ed. 1997

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