[ezcol_1half]                        

Punta seca

Una y otra vez, irritante y consagrada por el tiempo,

una burbuja obstinada se forma en la punta.

Reviéntala en cuanto puedas:

volverá a brotar, hasta que comencemos a morir.

Se infla en silencio, hasta que nos encierra

y nos obliga a iniciar la lucha por salir:

bestial, perseverante, real. Llega la chispa

húmeda, se derrumban los muros luminosos e hinchados,

pero no podemos dar la espalda al triste paisaje

¡qué colinas tan cenicientas!, ¡qué lagos tan salados e ínfimos!

El anillo parece de plomo,

y toda la magia de Birmingham queda desacreditada.

Y qué lejana esa habitación desnuda y soleada,

tremendamente remota, ese cubo de luz con candado

que no podemos definir ni demostrar,

y donde, soñamos, no tienes derecho a entrar.

[/ezcol_1half][ezcol_1half_end]

Dry-point


Endlessly, time-honoured irritant,

A bubble is restively forming at your tip.

Burst it as fast as we can –

It will grow again, until we begin dying.

Silently it inflates, till we’re enclosed

And forced to start the struggle to get out:

Bestial, intent, real.

The wet spark comes, the bright blown walls collapse,

But what sad scapes we cannot turn from then:

What ashen hills! what salted, shrunken lakes!

How leaden the ring looks,

Birmingham magic all discredited,

And how remote that bare and sunscrubbed room,

Intensely far, that padlocked cube of light

We neither define nor prove,

Where you, we dream, obtain no right of entry.

[/ezcol_1half_end]

 

 

 

 

 


Philip Larkin

Poesía Reunida

De Engaños

The Complete Poems, Archie Burnett, ed.

Nueva York, Farrar, Strauss and Giroux, 2012

Versiones de Damián Alou y Marcelo Cohen

Lumen

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Te puede interesar

eternidad

 

La vida vibrante entrando a borbotones; barriendo toda duda.

seis de corazones

 

Pero si lo piensas
con ese amor que sigue latiendo, cuando
el corazón deja de latir

 

el mar

 

Y en la tierra cumple su condena,
insumiso, con el viento, el sol y esa luna