y alguien sigue llorando

por | Sep 15, 2014 | autores, raymond carver | 0 Comentarios

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Madera de balsa

Mi padre está en el fogón delante de una sartén con sesos

y huevos. Pero ¿quién tiene ganas de comer algo

esta mañana? Me siento tan frágil

como la madera de una balsa. Alguien acaba de decir algo.

Fue mi madre. ¿Qué dijo? Apostaría

a que algo relacionado con el dinero. Contribuyo

si no como. Mi padre se vuelve desde el fogón,

“Estoy en un agujero. Imposible hundirme más”.

La luz se filtra desde la ventana. Alguien llora.

Lo último que recuerdo es el olor

a quemado de los sesos y los huevos. Toda la mañana

estuvieron en el cubo de la basura mezclados

con otras cosas. Poco después

él y yo vamos en coche hasta el vertedero, a diez millas.

No hablamos. Arrojamos las bolsas y los cartones

al oscuro montón. Chillidos de ratas.

Silban cuando salen de las bolsas podridas

arrastrando la tripa. Volvemos al coche

para mirar el fuego y el humo. El motor en marcha.

Huelo en mis dedos el pegamento del avión.

Me mira cuando me llevo los dedos a la nariz.

Luego mira a lo lejos otra vez, hacia la ciudad.

Quiere decir algo pero no puede.

Está a muchas millas de distancia. Ambos estamos muy lejos

de aquí, y alguien sigue llorando. Es entonces

cuando empiezo a entender cómo es posible

estar en un sitio. Y en algún otro, a la vez.

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Balsa wood

My dad is at the stove in front of a pan with brains

and eggs. But who has any

appetite

this morning? I feel flimsy as

balsa wood. Something has just been said.

My mom said it. What was it? Something,

I’ll bet, that bears on money. I’ll do my

part

if I don’t eat. Dad turns his back on the stove,

“I’m in hole. Don’t dig me

deeper”.

Light leaks in from the window. Someone’s crying.

The last thing I

recall is the smell

of burned brains and eggs. The whole morning

is shoveled into

the garbage and mixed

with other things. Sometime later

he and I drive to the

dump, ten miles out.

We don’t talk. We throw our bags and cartons

onto a dark

mound. Rats screech.

They whistle as they crawl out of rotten sacks

dragging

their bellies. We get back in the car

to watch the smoke and fire. The motor’s

running.

I smell the airplane glue on my fingers.

He looks at me as I bring my fingers to my nose.

Then looks away again, toward

town.

He wants to say something but can’t.

He’s a million miles away. We’re

both far away

from there, and still someone’s crying. Even then

I was beginning

to understand how it’s possible

to be in one place. And someplace else, too.

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Raymond Carver


Todos nosotros

Poesía reunida

S. L. Bartleby Editores

2006, 3ª edición

Velilla de San Antonio

Selección, traducción y prólogo de Jaime Priede

Original: Collected poems

The Harvill Press

Londres 1996

 

 

 

 


 

 

 

 

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