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zapatillas



Los cuatro sentados en círculo aquella tarde.

Carolina nos contaba su sueño. Cómo se despertó

ladrando una noche. Y se encontró a su pequeño perro,

Teddy, al lado de la cama, mirándola.

El hombre que entonces era su marido

también la miraba mientras lo contaba.

Escuchaba atentamente. Incluso sonreía. Pero

había algo en sus ojos. Una forma

de mirarla, una mirada. Todos la teníamos…

Por entonces salía con una mujer

llamada Jane, pero no se trata aquí de juzgarle

ni a él, ni a Jane, ni a nadie. Cada uno fue

contando un sueño. Yo no tenía ninguno.

Miré tus pies, subidos al sofá,

en zapatillas. Todo lo que se me ocurría decir,

pero no lo hice, era que esas zapatillas

aún conservaban el calor

una noche que las recogí

de donde las habías dejado. Te las dejé junto a la cama.

Pero el edredón se cayó durante la noche

y las cubrió. Por la mañana, las buscaste

por todos lados. Entonces tu voz desde arriba,

“¡Encontré mis zapatillas!” No tiene importancia,

ya lo sé, se queda entre nosotros. Sin embargo,

tiene su cosa. Aquellas zapatillas perdidas. Y

el grito de alegría.

Está bien que haya pasado

hace un año o algo más. Podía haber sido

ayer, o el día antes. ¿Qué más da?

La alegría, el grito.

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Slippers


The four of us sitting around that afternoon.

Caroline telling her dream. How she woke up

barking this one night. And found her little dog,

Teddy, beside the bed, watching.

The man who was her husband at the time

watched too as she told of the dream.

Listened carefully. Even smiled. But

there was something in his eyes. A way

of looking, and a look. We’ve all had it …

Already he was in love with a woman

named Jane, though this is no judgment

on him, or Jane, or anyone else.

Everyone went on to tell a dream.

I didn’t have any.

I looked at your feet, tucked up on the sofa,

in slippers. All I could think to say,

but didn’t, was how those slippers were

still warm one night when I picked them up

where you’d left them:

I put them beside the bed.

But a quilt fell and covered them

during the night. Next morning, you looked

everywhere for them. Then called downstairs,

“I found my slippers!” This is a small thing,

I know, and between us. Nevertheless,

it has moment. Those lost slippers. And

that cry of delight.

It’s okay that this happened

a year or more ago. It could’ve been

yesterday, or the day before. What difference?

Delight, and a cry.

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Raymond Carver

Todos nosotros

Poesía reunida

S. L. Bartleby Editores

2006, 3ª edición

Velilla de San Antonio

Selección, traducción y prólogo de Jaime Priede

Original: Collected poems

The Harvill Press

Londres 1996

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

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