[ezcol_1half]

 

 

 

una dama del renacimiento

 

Cuando la muerte va siendo una de las pocas aventuras despellejantes que me quedan, crece la prioridad de alcanzar a mujeres como Katrin con las palabras del lenguaje, en especial cuando aparece exenta y despojada, exacta y puntual como un segundero detenido en una oscuridad que no existe.

Su piel iluminada va del color trigo al oro apagado; lleva el pelo recogido, entrecastaño, con reflejos; se ven algunas sombras en su cola, de piel anochecida o nublada o sucia. Y los ojos oscuros de mirada oscura, en la sombra de las cuencas, debajo del hueso de las cejas y encima del hueso del hombro que hace un ángulo recto y purísimo.
El planeta está sangrando, sobrecargado de dolor. Katrin ha estado ya en el circo y ha visto a los funambulistas y, seguramente, a los antipodistas. Punto nº 6: nunca digas ni hagas nada que la persona que esté frente a ti no comprenda.

Katrin es hermosa como una hermosa dama del renacimiento pero en actual, lo que la embellece más: se dice que la belleza es muy superior al genio porque no necesita explicación. Es posible. Uno, como sencillo merodeador, no pretende explicar la belleza, sino más bien que la belleza sirva de criterio de explicación para el resto de la realidad –real o irreal, eso es lo de menos-. 
[/ezcol_1half][ezcol_1half_end] 

 
[/ezcol_1half_end]

 

 

 

 

Narciso de Alfonso

 

 
merodeos

 

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Te puede interesar

ángeles

 

Ángeles era todo corazón, pues ya se sabe
que el intelecto repite, pero el corazón descubre.