w. h. auden

rimbaud

 

Selected Poems by the Author,
Penguin Books, Harmondsworth, Middlesex,
1964

 

Rimbaud

 

The nights, the railway-arches, the bad sky,
His horrible companions did not know it;
But in that child the rhetorician’s lie
Burst like a pipe: the cold had made a poet.

Drinks bought him by his weak and lyric friend
His five wits systematically deranged,
To all accustomed nonsense put an end;
Till he from lyre and weakness was estranged.

Verse was a special illness of the ear;
Integrity was not enough; that seemed
The hell of childhood: he must try again.

Now, galloping through Africa, he dreamed
Of a new self, a son, an engineer,
His truth acceptable to lying men.

Rimbaud

 

Las noches, los puentes ferroviarios, el cielo tormentoso.
Sus horribles compañeros no lo sabían;
Pero en aquel niño la mentira del retórico
Reventó como una tubería: el frío había hecho un poeta.

Tragos que le pagaba su débil y lírico amigo
Sus sentidos sistemáticamente trastornados,
A todo habitual disparate pusieron fin;
Hasta que lo alejaron de la lira y la fragilidad.

El verso era una enfermedad propia del oído;
La honestidad no bastaba; aquello parecía
El infierno de la infancia; debía intentarlo de nuevo.

Ahora, galopando a través de África, soñaba
con un nuevo yo, un hijo, un ingeniero,
cuya verdad resultara aceptable para los mentirosos.

 

Versión de Jonio González
Publicado por Jorge Aulicino
Otra Iglesia Es Imposible

 

 

Rimbaud

 

Las noches, los túneles de los trenes, el cielo maligno,
Sus horribles amigachos nunca lo supieron;
Pero en este chaval la mentira de la literatura
Reventó como una tubería helada: el frío nos trajo a un poeta.

Las copas que le pagaba su lerdo y lírico amigo,
Sus cincos sentidos que saltan en pedazos, sistemáticamente,
Pusieron fin a la vaguedad del mundo;
Hasta que de la poesía y de la perdición se apartó con ganas.

El verso era una iluminación especial del oído;
Nunca fue suficiente la honestidad; otra vez
El infierno de los niños: había que intentar otra cosa.

Ahora, atravesando África al galope, soñó
Una vida nueva, tener un hijo, ser un ingeniero,
Una verdad normal para hombres que mienten.

 

Versión de Manuel Vilas, 2011

 

 

 

 

 

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