La muerte

No inventemos sus aguas. Ni intentemos adivinar torpemente sus cauces deliciosos,

sus escondidos remansos. De nada vale hacerse el familiar con ella.

Volvámosla a su antigua y verdadera presencia.

Venerémosla con las oraciones de antaño y volverán a conocerse sus rutas complicadas,

tornará a encantarnos su espesa maraña de ciudades ciegas

en donde el silencio desarrolla su líquida especia.

Las grandes aves harán de nuevo presencia sobre nuestras cabezas

y sus sombras fugaces apagarán suavemente nuestros ojos.

Desnudo el rostro, ceñida la piel a los huesos elementales que sostuvieron las facciones,

la confianza en la muerte volverá para alegrar nuestros días.

 

 

 

 

 

 

 


Álvaro Mutis

La muerte

Summa de Maqroll el Gaviero:

Poesía reunida

S. L. Fondo de Cultura Económica de España

 

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