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Carta


Queridos filósofos: me pongo triste cuando pienso.

¿A vosotros os pasa lo mismo?

Justo cuando estoy a punto de hincar los dientes en el noumenon,

alguna novia antigua me viene a distraer.

“¡Ni siquiera está viva!” grito a los cielos.

La luz invernal me hizo tomar ese camino.

Vi lechos cubiertos con frazadas grises idénticas.

Vi hombres de mirada sombría sosteniendo mujeres desnudas

mientras las manguereaban con agua fría.

¿Era para calmarles los nervios o castigo?

Fui a visitar a mi amigo Bob quien me dijo

“Alcanzamos lo real cuando vencimos la

seducción de las imágenes”.

Yo estaba dichoso, hasta que me di cuenta

de que tal abstinencia nunca sería posible para mí.

Me sorprendí mirando por la ventana.

El padre de Bob llevaba a su perro a pasear.

Se movía dolorosamente; el perro lo aguardaba.

No había nadie más en el parque,

sólo árboles desnudos con una infinidad de formas trágicas

que hacían más difíciles las cosas.
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A Letter

Dear philosophers, I get sad when I think.


Is it the same with you?


Just as I’m about to sink my teeth into the noumenon,


Some old girlfriend comes to distract me.


“She’s not even alive!” I yell to the skies.

The wintry light made me go that way.


I saw beds covered with identical gray blankets.


I saw grim-looking men holding a naked woman


While they hosed her with cold water.


Was that to calm her nerves, or was it punishment?

I went to visit my friend Bob, who said to me:


“We reach the real by overcoming the seduction of images.

”
I was overjoyed, until I realized


Such abstinence will never be possible for me.


I caught myself looking out the window.

Bob’s father was taking their dog for a walk.


He moved with pain; the dog waited for him.


There was no one else in the park,


Only bare trees with an infinity of tragic shapes


To make thinking difficult.

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Charles Simic

Carta

De Dioses y Demonios, 1990

Selección de poemas

Oscar E. Aguilera

Universidad de Chile

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

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