Para que los hombres

Para que los hombres no tengan vergüenza de la belleza de las flores,

para que las cosas sean ellas mismas: formas sensibles o profundas

de la unidad o espejos de nuestro esfuerzo

por penetrar en el mundo,

con el semblante emocionado y pasajero de nuestros sueños,

o la armonía de nuestra paz en la soledad de nuestro pensamiento,

para que podamos mirar y tocar sin pudor

las flores, sí, todas las flores,

y seamos iguales a nosotros mismos en la hermandad delicada,

para que las cosas no sean mercancías,

y se abra ocmo una flor toda la nobleza del hombre:

iremos todos a nuestro extremo límite,

nos perderemos en la hora del don con la sonrisa

anónima y segura de una simiente en la noche de la tierra.

 

 

 

 

 

 

 


Juan Laurentino Ortiz

Para que los hombres

Antología

S. L. Editorial Losada

2002 Madrid

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

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