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Ambulancias

 –

Cerradas como confesionarios, se abren paso

a través del ruidoso mediodía de las ciudades

y no responden a las miradas absortas en ellas.

Gris lustroso, con su escudo en la placa,

llegan para estacionarse en cualquier vereda:

todas las calles, a su debido tiempo, son visitadas.

 –

Y entonces niños apostados en aceras

y mujeres que llegan de las tiendas

luego de esquivar los olores de comidas diversas,

miran ese rostro pálido y agreste que rebasa

fugazmente la manta roja de la camilla

al ser puesto y acomodado en ella.

 –

Y reciben por entero, en un segundo,

el resuelto vacío

que yace bajo todo lo que hacemos,

permanente, desnudo, conclusivo. 

Luego el vehículo

se pierde a la distancia. Pobre diablo,

susurran perturbados.

 –

Pues aún amortiguado

puede ir allí el inesperado golpe de la pérdida

merodeando algo que toca fin,

y todo cuanto era congruente a través de los años,

las irrepetibles y fortuitas mezclas

de familias y costumbres, ahora, en ese vehículo,

de una vez por todas,

 –

comienzan a aflojar. Ajeno

a todo intercambio amoroso, ese rostro yace

inalcanzable en una cabina

que el tráfico despide al dejarla avanzar

aproximándolo al desenlace que está por venir

y amortiguando en la lejanía todo lo que somos.

 –

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Ambulances

 

Closed like confessionals, they thread 


Loud noons of cities, giving back 


None of the glances they absorb. 


Light glossy grey, arms on a plaque, 


They come to rest at any kerb: 


All streets in time are visited. 



 –

Then children strewn on steps or road, 


Or women coming from the shops 


Past smells of different dinners, see 


A wild white face that overtops 


Red stretcher-blankets momently 


As it is carried in and stowed, 



 –

And sense the solving emptiness 


That lies just under all we do, 


And for a second get it whole, 


So permanent and blank and true. 


The fastened doors recede. Poor soul, 


They whisper at their own distress; 



 –

For borne away in deadened air 


May go the sudden shut of loss 


Round something nearly at an end, 


And what cohered in it across 


The years, the unique random blend 


Of families and fashions, there 



At last begin to loosen. Far 


From the exchange of love to lie 


Unreachable insided a room 


The trafic parts to let go by 


Brings closer what is left to come, 


And dulls to distance all we are.

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– 

Philip Larkin

Ambulancias

De Las bodas de Pentecostés (1964)

Traducción Armando Roa Vidal

Editorial Lumen, 2007

Barcelona

 


 

 

 

 

 

 

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