poesía

¿qué me da, que tengo ojos?

 

 

césar vallejo

 

¿qué me da, que me azoto con la línea?

 

y creo que me sigue, al trote, el punto?

¿Qué me da, que me he puesto

en los hombros un huevo en vez de un manto?

 

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marosa di giorgio: misa y tractor

 

 

Ella tenía un nombre muy bello -o a él le parecía-,

señora Arabel. Y él se llamaba Maquinaria Agrícola.

Qué espanto -se decía, espiando con pasión hacia 

 

 

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marosa di giorgio: insectos en la misa

 

 

Es a la siesta. Y en el comedor en penumbras no hay

nadie. Y si estuviese alguno sentado no se notaría. Se oye

una palabra diaria, pero dicha de un modo raro, como si

una manzana en la frutera estuviera aprendiendo a hablar.

 

 

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lamento por el furor de roy hennigan

 

juan gelman

 

“¿cómo serán los japoneses?” preguntaba roy hennigan

“¿dónde andarán? ¿por qué cielos? ¿cómo cavan

su marcha hacia el fulgor?” preguntaba acostándose

en las tardes feroces de Ohio

 

 

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se le nota en el habla

 

concha garcía

 

otra

 

Me gustaría ser un hombre de fino bigote

que toma el autobús,

no tiene heladas las manos.

Un hombre de estatura media

 

 

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es una cosa sin dientes

 

leopoldo m. panero

 

de conversación

 

Lo que queda después de la flor

es una cosa sin dientes,

recordando

 

 

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los pasos en el callejón sin salida

 

leopoldo m. panero

 

El suplicio de la noche y el suplicio del día

el suplicio de la realidad y el suplicio del sueño

despliegan ese movimiento que se ignora y al que otros

pudieron, no sé cómo, llamar “vida”

 

 

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  1. El poeta nos cuenta dos asuntos cuya única conexión es, en apariencia, el dolor, el sufrimiento: el llanto de su…

  2. . Creo que se puede decir que el poeta habla de la herida poética y de la palabra de la…